Dibuja primero cómo vas a utilizarla

Anota quién cocina, qué aparatos se utilizan a la vez y qué necesitas guardar. Reserva espacio de trabajo donde realmente preparas alimentos y comprueba los recorridos entre almacenamiento, lavado y cocción. Una isla solo es útil si encaja con el paso y con la apertura de puertas y cajones.

Revisa el plano con las puertas de frigorífico, horno y lavavajillas abiertas. Incluye radiadores, ventanas, pilares y registros que deban seguir accesibles. Si quieres abrir la cocina al salón, pide que se estudien previamente los elementos afectados y la solución de extracción; no decidas una demolición solo por el aspecto del plano.

  • Haz inventario de vajilla, alimentos y pequeños aparatos.
  • Señala enchufes que necesitas usar sin mover muebles.
  • Identifica qué equipamiento se conserva y comprueba sus medidas reales.

Resuelve las instalaciones antes del mobiliario

Pide una propuesta que sitúe tomas de agua, desagües, conexiones eléctricas y extracción en relación con los modelos elegidos. Trasladar el fregadero o la placa merece una revisión técnica, no una respuesta basada únicamente en que «cabe». Consulta qué comprobaciones se harán antes de ocultar las instalaciones.

La información de consumo de la Comunidad de Madrid aconseja comprobar la habilitación de los profesionales cuando se interviene en instalaciones sometidas a normativa de seguridad industrial. Solicita que se identifique quién realizará esos trabajos y qué documentación entregará cuando proceda. No presupongas que la empresa que vende los muebles incluye todas las intervenciones.

Compara materiales por su uso, no por una etiqueta

En los muebles, concreta la composición del casco, el acabado de los frentes, los herrajes y la distribución interior. En la encimera, compara las instrucciones de uso y mantenimiento del material concreto, los encuentros, los recortes y los remates incluidos. Solicita muestras cuando el color o la textura sean decisivos.

No confundas la fotografía de un catálogo con el contenido del suministro. Comprueba si se incluyen laterales vistos, zócalos, tiradores, iluminación, accesorios interiores y sellados. Si admites sustituciones, acuerda cómo se aprobará el modelo alternativo antes de instalarlo. Una descripción precisa resulta más útil que una referencia genérica a una cocina de gama superior.

  • Mobiliario: plano acotado y listado de módulos.
  • Encimera: material, acabado, cantos, recortes y montaje.
  • Equipos: referencia, suministro, conexión y puesta en funcionamiento.

Aclara quién mide, recibe y monta

Acuerda en qué momento se validan las medidas definitivas y quién responde de los ajustes. Pregunta qué debe estar terminado antes de medir o montar la encimera. Si intervienen proveedores distintos, identifica un interlocutor para resolver encuentros entre muebles, revestimientos y aparatos.

Planifica también la retirada de la cocina antigua, el almacenamiento del nuevo material y los accesos. Si seguirás viviendo en casa, prepara una zona provisional para las necesidades básicas y confirma cuándo quedarán interrumpidos los suministros. No fijes una vuelta a la normalidad sin revisar entregas y dependencias con quienes ejecutarán los trabajos.

Cierra el presupuesto y revisa la entrega

Pide partidas diferenciadas para obra, instalaciones, muebles, encimera y equipos, con impuestos y exclusiones claros. La Comunidad de Madrid indica que el presupuesto debe describir materiales, mano de obra y fechas aproximadas. Consulta además con el ayuntamiento correspondiente qué tramitación exige el alcance previsto: Madrid capital y los demás municipios no deben tratarse como un único caso.

Al terminar, comprueba aperturas, alineaciones, conexiones y funcionamiento con el instalador. Conserva referencias, instrucciones y facturas. Esta web recoge consultas e informa; no vende cocinas, no realiza montajes ni promete ofertas de empresas.